
Fue en Glasgow (Escocia) donde vimos por primera vez los, ahora, populares Crocs. Leigh T. una gran enfermera y mejor persona lucía orgullosa y sofisticada uno de los pocos posh clogs que se habían visto por la recovery room. A pesar de su innegable atractivo, el sentido común nos hacía cuestionar la seguridad de estos zuecos para los enfermeros, en especial para los que, como nosotras, trabajamos en el departamento quirúrgico, y más aún para las scrub nurses.
Desafortunadamente nuestras sospechas no eran infundadas, y así lo han considerado los responsables sanitarios del Sheffield Teaching Hospital en South Yorkshire (Inglaterra), donde han prohibido su utilización en quirófano, por constituir un peligro por pinchazos involuntarios con agujas o bisturíes, o por derramamiento de fluidos corporales - no nos olvidemos de que la mayoría de los Crocs tienen sendos agujeros -. Esta medida no es nueva pues en Suecia actuaron de la misma manera debido a graves problemas con la electricidad estática.
A pesar de que, a primera vista, la medida pueda resultar restrictiva, hemos de señalar que en Reino Unido - a diferencia de lo que ocurre en España - el calzado es suministrado por el centro sanitario, y como no podía ser de otra manera, la intención de esta prohibición no es otra que la de proteger la integridad física de los profesionales.
Los únicos que, por ahora, podrán seguir utilizando los famosos Crocs son las enfermeras de las unidades asistenciales, pues la exposición a esos riesgos es menor, y desde los departamentos de control de la infección se alaba su fácil limpieza y desinfección.
1 comentario:
Joer Patry que despago... yo que volia unos blavets... ya m'has fet dudar!! mm meu pensaré!! jeejeje
au cacau!
Publicar un comentario