
Uno de los objetivos principales del Consejo General de Enfermería es conseguir que la enfermera ocupe el papel social que realmente se merece. En el departamento de comunicación lo tenemos muy presente y trabajamos diariamente para conseguir trasladar el mensaje a lo que denominamos nuestro público objetivo que está compuesto fundamentalmente por los propios enfermeros, principales valedores del mensaje, así como por la sociedad en general, los políticos y administraciones públicas y los demás profesionales sanitarios.
Para conseguir que todo nuestro público objetivo conozca y respete el verdadero perfil profesional de los enfermeros es fundamental que lo sepan y lo asuman primero los propios enfermeros y enfermeras. Sólo con la implicación de los propios interesados conseguiremos que se cumpla la legislación actual que establece que la enfermería es una profesión sanitaria autónoma – es decir que no depende jerárquicamente de ninguna otra profesión sino de sí misma – con plena capacidad de actuación y responsable de sus actuaciones. Hace muchos años que la enfermera no es ayudante de nadie, es un miembro más del equipo multidisciplinar que hace posible la prestación de la asistencia sanitaria, un profesional que decide por sí mismo acerca de los cuidados y recomendaciones que requiera su paciente.
Tomar conciencia
Es por ello que los enfermeros deben ser conscientes de su verdadero papel en la sanidad y luchar por que se cumpla la Ley, y para ello deberán defender sus competencias y sus derechos frente a quien haga falta, dejando bien claro al resto de los profesionales y a los gerentes que, en los cuidados enfermeros, quienes mandan y deciden son los propios enfermeros. Para entendernos con los lectores no enfermeros diremos que esto significa que aquello de “hay que hacer esto porque lo digo yo y soy el médico” ha pasado a la historia. Y quien no quiera verlo así que se lea la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.
Hace unas semanas estuve cenando con un grupo de personas, entre los que había varios médicos. Al final cuando se reúnen varios colegas de profesión acaban siempre hablando de lo suyo y, entre tratamientos, servicios asistenciales y medicamentos novedosos, de repente afloro la enfermería. El caso es que todos los médicos allí presentes coincidían en señalar que a las enfermeras “se le habían subido los humos muchísimo en los últimos años. Ya no hay quien les diga nada porque te contestan que esas decisiones les pertenecen a ellas y que son ellas quienes deciden”. Tomé la palabra tranquilamente y me convertí en el borde de la cena por mi contestación: “no es un problema de las enfermeras, es un problema vuestro. Las enfermeras están haciendo valer la ley porque es la ley la que les confiere plena autonomía en su trabajo y en sus decisiones. Asumid vosotros la legislación vigente y olvidad los conceptos trasnochados que os enseñaron en la facultad. La Sanidad moderna pasa por equipos multidisciplinares de profesionales que trabajan como iguales, decidiendo cada uno en lo suyo y teniendo como único objetivo el bienestar del paciente. El eje del sistema sanitario es el paciente y no los profesionales de una u otra disciplina”. No creo que les caiga bien pero ahora hay siete personas más que han recibido el mensaje y, entre ellos, tres médicos.










